La respuesta fue clara: atreverme a dar el salto y reinventarme.

Hace algunos años trabajaba en el área de Recursos Humanos dentro del mundo corporativo. Esa etapa me dejó grandes aprendizajes y, sobre todo, vínculos con personas valiosas que conservo hasta hoy.Sin embargo, sentía que podía aportar mucho más. Soñaba con crear algo que realmente contribuyera a la sociedad… pero no sabía cómo ni por dónde empezar.

Durante mucho tiempo pensé que independizarme era demasiado arriesgado.Hasta que entendí que quedarme donde ya no me hacía sentido tenía un costo aún más alto:

  • Energía drenada cada día.
  • Desgaste emocional que se colaba en mi vida personal.
  • Oportunidades que pasaban de largo porque no me atrevía a moverme.

Un día decidí darme un regalo especial: invertí en un proceso con una life coach.

Esa experiencia me permitió cuestionar creencias, revisar hábitos que me limitaban y volver a conectar con lo que realmente me hacía vibrar.

La decisión de escucharme, confiar en mí y dar un primer paso hacia el cambio fue lo que lo transformó todo.Ese fue el inicio de mi reinvención.

No fue un camino fácil ni inmediato. Hubo miedos, dudas y noches en las que me preguntaba si estaba haciendo lo correcto.Pero con el tiempo descubrí algo importante: el verdadero regalo no estaba en el resultado, sino en el proceso de atreverme a crear un camino más alineado conmigo, con propósito, equilibrio y disfrute.

Hoy, en este nuevo cumpleaños, celebro haberme dado la posibilidad de vivir un trabajo que me hace sentido y que me permite acompañar a otras personas en su propia reinvención.Y quiero dejarte esta pregunta para ti:

¿Qué te está frenando hoy para darte ese regalo especial que te mereces —sea en tu cumpleaños o en cualquier momento de tu vida?

Privacy Preference Center