
Hoy me pasó algo que me dejó pensando.
Era el horario que yo misma me había reservado para estar con mis hijas. Y, sin embargo, ahí estaba: pegada al teléfono, intentando resolver los mil detalles del sitio web, los embudos, los videos, los pendientes, etc..
Hasta que una vocecita me dice: “¡Mamá! Te estoy hablando”.
Y se lo agradezco infinito, porque inmediatamente me trajo de vuelta. Y con eso apareció la gran pregunta:
¿Te acuerdas para qué empezaste todo esto?

Fue una pregunta suave, pero poderosa.Porque en medio del caos digital, los pendientes, los lanzamientos y las metas… me estaba olvidando de mi para qué.
Porque realmente quiero ayudar a más personas a reinventarse profesionalmente, a encontrar un trabajo que les llene el alma, que les dé propósito, que los despierte cada día con ganas.Pero también —y sobre todo— quiero ser coherente con eso en mi propia vida.
Y para mí, eso incluye poder trabajar en este maravilloso programa, dejando tiempo real, genuino y presente para mi familia.
Esa es la esencia de Activa tu Plan B: que puedas crear una forma de trabajar que te permita vivir en coherencia con el momento vital en el que te encuentras, y con tu autenticidad.

Y sí, a veces me desvío.A veces me gana la urgencia, la exigencia, el perfeccionismo.Pero tengo un ancla. Y hoy me acordé de ella.Mi para qué no es solo una frase bonita en una presentación.
Es mi brújula.
Es lo que me permite volver cada vez que me pierdo.
Y lo que me recuerda que lo importante no es hacerlo todo perfecto, sino hacerlo con conciencia y autenticidad.
Hoy no escribo desde la productividad.
Escribo desde ese para qué, que es lo que me mueve.
Para recordarme —y tal vez recordarte a ti también— que si el camino que estás construyendo no te permite disfrutar de lo que más quieres, entonces es momento de hacer una pausa.Y volver a tu para qué.
Ahí, siempre, está la respuesta
